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Cecilia Castellanos, la bombera que desafía el fuego y los estereotipos en Tijuana

Ana Lilia Ramírez

TIJUANA.— Cecilia Castellanos tenía apenas 18 años cuando tomó una decisión que cambiaría su vida: ingresar a la academia de rescate acuático en Tijuana. Lo hizo sin pedir permiso y sin avisar a sus padres, impulsada por una vocación que —asegura— siempre llevó dentro y que nació al ver a su padre desempeñarse también como bombero.

“Yo creo que uno nace con eso de ayudar a la gente, aparte de que mi papá también es bombero”, cuenta.

Durante algunos años trabajó como salvavidas, pero su destino terminó llevándola a las filas de los llamados “tragahumo”. Hoy, a sus 27 años, está convencida de que nació para ser bombera.

En una profesión históricamente dominada por hombres, Cecilia ha roto estereotipos y demostrado que la vocación de servicio no tiene género. Su labor implica acudir a llamados de emergencia para rescatar personas en incendios, accidentes o incluso en situaciones de peligro en el mar.

“Aparte de la adrenalina que se siente, también sientes que la gente te necesita y tienes que ir en su apoyo. Al momento de salir a una emergencia pienso que primero tengo que ser fuerte yo para poder ayudar a las personas. Tenemos que sacar el 200 por ciento y dar todo de ti para ayudar y hacer algo por la gente”, relata.

Sin embargo, el trabajo no está exento de riesgos. Uno de los momentos que marcó un antes y un después en su vida ocurrió durante los incendios provocados por los vientos de Santa Ana en 2019, cuando el fuego arrasó con más de 200 viviendas y miles de hectáreas de pastizales en la región.

Ese día, Cecilia estuvo a punto de morir.

“Cuando estuvieron los vientos de Santa Ana en 2019 casi pierdo la vida quemándome porque el fuego nos encerró a mí y a un capitán que ahora ya está jubilado. Con su experiencia me ayudó a salir de un hoyo donde me caí. Íbamos corriendo hacia lo quemado y de las llamas cuando caí. Por unos segundos vi mi vida pasar y pensé: ‘mi mamá me va a regañar’. Pero el capitán controló la situación y logramos salir. No era mi momento, por eso aquí andamos todavía”, recuerda.

Ser bombera no solo implica enfrentar el fuego y el peligro físico. También exige fortaleza emocional. Cecilia explica que en cada servicio debe mantener la calma para rescatar personas y animales atrapados en medio de incendios, además de atender emergencias como accidentes.

Como parte de su preparación, también se desempeña como paramédico dentro de la corporación, lo que le permite brindar primeros auxilios a víctimas en situaciones críticas.

Para Cecilia Castellanos, cada jornada representa un reto, pero también una oportunidad de cumplir con la misión que eligió desde joven: estar ahí cuando alguien más necesita ayuda. En una ciudad como Tijuana, donde las emergencias no esperan, su vocación sigue ardiendo con la misma intensidad que el fuego que combate.

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