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lunes, marzo 9, 2026
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Ruth Iracema, la comandanta policial que ayuda a mujeres, niños y niñas víctimas de violencia

Ana Lilia Ramírez

TIJUANA.-Hace más de dos décadas dejó su natal Tamaulipas para comenzar una nueva vida en esta ciudad fronteriza. En Tijuana encontró no solo un hogar, sino también la misión que marcaría su camino: ayudar a mujeres, niñas y niños víctimas de violencia.

Hoy, Ruth Iracema Sánchez López se convirtió en la primera comandanta del Escuadrón Violeta en Tijuana, un grupo especializado de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California creado en 2025 para atender casos de violencia familiar y de género.

Su vocación no nació por casualidad. Desde pequeña vivió en carne propia la violencia y el abuso infantil, experiencias que marcaron su vida. Durante su adolescencia en Tamaulipas encontró refugio en su abuela paterna, quien la protegió y la acompañó hasta su edad adulta.

Ese camino no fue sencillo. Entre recuerdos difíciles y desafíos personales, Ruth Iracema encontró en el estudio y la educación una forma de salir adelante. Con el tiempo decidió ingresar a la policía estatal en Tijuana, una profesión de alto riesgo que, al principio, prefirió mantener en secreto para no preocupar a su abuela.

“Le dije a mi abuela, que es como mi madre, hasta los cinco años que ya estaba en la corporación. No quería que se preocupara”, recuerda.
Hoy, esa historia personal se ha convertido en una herramienta para comprender el dolor de quienes acuden en busca de ayuda. Como comandanta del Escuadrón Violeta, Ruth Iracema encabeza un equipo de 23 elementos, de los cuales ocho son mujeres y el resto agentes varones, todos enfocados en atender y proteger a víctimas de violencia en la ciudad.

Reconoce que el reto es grande. El escuadrón es de reciente creación y la problemática que enfrentan diariamente es compleja. Para ella, cada caso tiene un rostro: el de una madre, una hija, una nieta o una tía que intenta romper el círculo de la violencia.
Incluso en medio de su propia vida personal, los desafíos no se han detenido. Cuando fue nombrada comandanta del escuadrón, su único hijo enfermó gravemente y permaneció en coma durante tres meses. Aun así, decidió continuar con el proyecto.

Para Ruth Iracema, el Escuadrón Violeta representa mucho más que una estrategia de seguridad: es la oportunidad de cambiar la vida de cientos de mujeres y menores en Tijuana, quienes buscan en la autoridad algo que muchas veces les ha sido negado: protección, escucha y esperanza.

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