Familia de mujeres guerrerenses cruza a EU por asilo

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Tijuana, 15 de julio de 2022. – La familia Urbano Segundo, compuesta solo por mujeres y niños, esperaba cruzar a la Unión Americana por asilo político. Esperan encontrar seguridad para sus hijos y rehacer su vida lejos de la violencia.

Este viernes que cruzaron por asilo, señalan que lo que quedó de la familia Urbano Segundo son cuatro mujeres y siete niños, los adultos varones fueron asesinados y otro huyeron de la sierra de Guerrero tras ser despojados de sus tierras por grupos criminales, así lo recordó Esmeralda Jiménez Urbano.

“Vengo de Michoacán y Guerrero por amenazas de muerte, amenazaron a toda mi familia. Querían acabar con todos los hombres, mi papá y mis hermanos, no supimos qué hacer y todos huimos a diferentes ciudades del país para escondernos. Una amiga me ayudó a llegar a Tijuana, ella ya cruzó al otro lado y pues me traje a mi mamá y familia”, relata Esmeralda Jiménez. 

Las escenas de violencia aún están en la mente de Elizabeth, la matriarca de la familia narró que en el 2020 un comando armado los despojó de su vivienda y ejecutaron a sus cuatro de sus hermanos y les advirtieron que de no dejar las tierras continuaría la masacre contra lo que quedaba de la familia.

“Yo perdí a toda mi familia, a mí me mataron a mis cuatro hermanos para sacarnos de nuestro pueblo. Venimos huyendo del crimen organizado”, confiesa.

La familia huyó de Guerrero hace dos años, algunos se fueron a Guadalajara a esconderse, otros se fueron a otros estados y por azares del destino llegaron hasta Tijuana al albergue Ágape. Ahí los asesoraron para pedir asilo en Estados Unidos, por lo que la familia se logró reunificar en esta ciudad fronteriza en febrero de este 2022, en su interés de huir a la Unión Americana.

“Ya teníamos dos años que estábamos huyendo porque no sabíamos llegar aquí (Tijuana), perdimos todo, venimos como Dios nos ayudó, todavía la familia está regada en diferentes partes (del país), no se atreven a venirse para acá porque tienen miedo de que salgamos en las redes sociales y que acaben con la poquita familia que nos queda”.

Fueron cinco meses de espera para que las hermanas Urbano Segundo y su madre cruzaran. Aún recuerda el miedo con el que viajaban, las precarias condiciones de poder reunir dinero para comprar boletos del camión. Esperan una mejor vida para ellas y sus hijos en otro país, pues en México ya no se puede vivir en paz.

Aún dicen qué hay familiares hombres, pero se esconden. Esperan que un día crucen como ellas y se reúnan en la Unión Americana.

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